EMM — Cuestionarios con puntuación por certeza

En los cuestionarios de esta asignatura no se os pregunta solo qué respuesta elegís, sino cuánta confianza tenéis en ella. Esta página explica por qué, y sobre todo cómo sacarle partido para estudiar.

Qué se os pide

Al contestar cada pregunta marcáis además una de tres casillas:

  • C1 — poca confianza. Creo que es ésta, pero no lo tengo claro.
  • C2 — confianza media. Bastante seguro.
  • C3 — mucha confianza. Seguro.

No es una encuesta de ánimo. La casilla cambia lo que puntúa la pregunta:

Confianza declaradaSi acertáisSi falláis
C1 — poca+10
C2 — media+2−2
C3 — mucha+3−6

Sí, se puede sacar negativo. Eso es el mecanismo, no un castigo. Fallar estando seguro es mucho peor que fallar dudando, porque el que duda ya sabe que tiene que volver sobre ese punto y el que está seguro no.

Por qué no compensa mentir

La reacción normal es pensar que lo listo es marcar siempre C1, para no arriesgar, o siempre C3, para maximizar. Las dos cosas os salen mal, y se ve con los números.

Supongamos que vuestra probabilidad real de acertar una pregunta es la de la primera columna. Esto es lo que puntuáis de media con cada casilla:

Probabilidad real de acertarC1C2C3
50 %+0,500,00−1,50
60 %+0,60+0,40−0,60
70 %+0,70+0,80+0,30
80 %+0,80+1,20+1,20
90 %+0,90+1,60+2,10

En negrita, la mejor casilla en cada fila. Fijaos en dónde están los cambios: por debajo del 67 % gana C1, entre el 67 % y el 80 % gana C2, y por encima del 80 % gana C3. Son exactamente los límites que se os dan al elegir la casilla, y no es casualidad: el baremo está construido para que la mejor jugada sea siempre decir la verdad sobre lo seguros que estáis.

No hay estrategia que le gane a la sinceridad. Es la única forma de puntuación en la que os conviene no fingir.

Y de todos modos, esto no cuenta para la nota

Los cuestionarios de evaluación continua cuentan por haberlos hecho en plazo, no por la puntuación. Así que no hay absolutamente nada que perder marcando C3 en algo que resulta estar mal.

Lo que sí perdéis, si hacéis trampas al solitario marcando siempre C1, es la única información que estos cuestionarios os dan y que no os da ningún otro sistema de estudio.

Cómo se usa esto para estudiar

Al cerrar el cuestionario podéis revisarlo entero. No miréis solo cuántas acertasteis: mirad el cruce entre lo que acertasteis y lo seguros que estabais. Hay cuatro casos y significan cosas muy distintas.

Fallada con C3 — la categoría peligrosa. No es que no lo supierais: es que no sabíais que no lo sabíais. Nada en vuestra cabeza os avisaba. Estas son las primeras que hay que rehacer, y las únicas que justifican volver al libro en vez de a los apuntes. Si en enero entráis al examen con tres de éstas sin resolver, las tres os van a sorprender igual.

Fallada con C1 — lo normal y lo sano. Sabíais que ibais a ciegas y el resultado lo confirma. Se arregla estudiando ese punto, sin más drama.

Acertada con C3 — consolidado. No hace falta volver. Aprovechad el tiempo en otra cosa.

Acertada con C1 — la ambigua. O sabíais más de lo que creíais, o acertasteis por suerte. Se distingue de una manera: dejadla pasar dos o tres semanas y rehacedla en el cuestionario de práctica. Si vuelve a salir bien, era conocimiento; si no, era suerte.

Por qué os lo cuento con este detalle

El modo de fallo más común al estudiar no es no estudiar. Es releer los apuntes hasta que suenan familiares y confundir esa familiaridad con haberlo entendido. La sensación de fluidez es muy convincente y no predice nada: se puede leer diez veces una explicación, reconocerla perfectamente, y ser incapaz de usarla ante un dato nuevo. Es exactamente lo que pide el examen de esta asignatura.

La puntuación por certeza ataca eso de frente, porque os obliga a poner un número a algo que normalmente no miráis: cuánto creéis que sabéis. Y luego os enseña si teníais razón.

Un consejo práctico, y es el único de esta página: haced los cuestionarios de práctica varias semanas después, no al día siguiente. Recordar algo que casi habíais olvidado es lo que lo fija; repasar algo que acabáis de ver solo confirma que lo acabáis de ver.

Y algo que quizá no habíais pensado

Preguntarle la respuesta a un modelo de lenguaje no os dice cuánta confianza tenéis vosotros. La columna de certeza es la única parte de estos cuestionarios que no se puede delegar, y resulta ser la parte útil.